Hoy, en este apartado de lecturas recomendadas, os traigo una novela gráfica. Se trata de «Perdidos por el más allá», que desde la primera página se presenta como un ejercicio de autobiografía desinhibida y gamberra, en el que Ramón Boldú revisita el otoño de 2003 para narrar el arranque de lo que él mismo define como su tercera relación «en serio», tras dos divorcios. Publicada en tapa dura por Astiberri Ediciones dentro de la colección Sillón Orejero, la novela inaugura una tetralogía que conjuga lo cotidiano con lo surrealista, lo que permite al autor desplegar su humor absurdo y su trazo limpio mientras desgrana con naturalidad episodios de su vida sin buscar epatar, sino conmover y hacer reír por igual.
En este primer volumen, Boldú asume el papel de gestor y decorador de un club de intercambios, apenas disimulado bajo la pátina de un cabaret de estilo retro. Allí hace un guiño pictórico a «El jardín de las delicias», de El Bosco, que él mismo versiona con gracia irreverente. La atmósfera del local la pone Ana Flash, la directora del garito: una joven convencida de estar poseída por Eva Perón y de haber desarrollado poderes sobrenaturales tras unos experimentos auspiciados por un investigador de la NASA, colaborador de Jiménez del Oso y viejo amigo del dibujante. Este cúmulo de personajes y situaciones, narrado con una mezcla de costumbrismo y fantasía, define el sello inconfundible de Boldú en estado puro.
Más allá de la anécdota, la obra recupera el espíritu contracultural que ha convertido a Boldú en un referente del cómic español independiente. Según Óscar Palmer, editor y traductor, «Perdidos por el más allá» «supone un nuevo eslabón en la ya larga cadena de obras con las que Ramón Boldú sigue demostrando que nunca dejará de ser uno de los grandes héroes de nuestra contracultura». Esa mirada valiente y desenfadada, unida a la capacidad de extraer lo extraordinario de lo cotidiano, consolidan al autor como maestro de la narración gráfica autobiográfica y hacen presagiar que las siguientes entregas de la serie seguirán sorprendiendo y divirtiendo por igual.
Crítica literaria.
En «Perdidos por el más allá», Ramón Boldú logra una fascinante mezcla de confesión personal y delirante comedia gráfica. Mediante un trazo nítido y un humor irreverente, el autor difumina los límites entre lo real y lo fantástico e invita al lector a un espacio en el que la vida cotidiana resulta tan estrafalaria como un sueño febril. Esa tensión entre lo doméstico y lo surrealista mantiene el pulso narrativo y evita que el anecdotario autobiográfico caiga en la mera crónica de sucesos.
La voz de Boldú, desenfadada pero cargada de matices, es el verdadero motor de la obra. Hay una honestidad brutal en la manera en que relata sus tropiezos amorosos y sus inseguridades, y esa franqueza actúa como contrapeso de los momentos más absurdos, de modo que la risa a veces se tiñe de melancolía. El uso de diálogos cortantes y de situaciones que rozan el esperpento subraya la pericia del autor para convertir lo íntimo en un espectáculo tan cómico como conmovedor.
Gráficamente, el guiño a «El jardín de las delicias», de El Bosco, y las referencias al cabaret retro sirven de pincelada conceptual para un cómic que, a pesar de su apariencia juguetona, posee un diseño narrativo muy cuidado. La paleta de grises contrasta con puntuales brochazos de color o con la disposición de viñetas que escapan al retículo clásico, lo que refuerza la sensación de que estamos ante un club donde se fragua algo radicalmente distinto al cómic mainstream.
Sin embargo, esa misma voluntad de experimentar puede jugarle en contra, ya que algunos pasajes pierden ritmo al lanzarse a digresiones que, si bien demuestran su ingenio, obligan al lector a reajustar constantemente su atención. El equilibrio entre el relato íntimo y la fábula psicodélica es delicado y, en ocasiones, la obra se extiende demasiado en las escenas que rozan lo extravagante, dejando menos espacio para la introspección pura.
Aun así, la fuerza de «Perdidos por el más allá» reside en su capacidad para recuperar el espíritu contracultural de la trayectoria de Boldú sin caer en la autorreferencialidad vacía. Es un cómic que habla de rupturas sentimentales y de amistades improbables con la gracia de quien ha visto ya demasiado como para tomarse la vida muy en serio, pero no tanto como para renunciar a cuestionarla. Sobre todo, deja con ganas de continuar la serie, convencidos de que las siguientes entregas sabrán afinar esa alquimia entre lo cotidiano y lo extraordinario.

Ficha técnica.
- Título completo: Perdidos por el más allá 1
- Autor: Ramón Boldú
- Editorial: Astiberri Ediciones
- Colección: Sillón Orejero
- Fecha de publicación: 23 de enero de 2020
- ISBN: 978-84-17575-65-6
- Idioma: Castellano
- Número de páginas: 176
- Dimensiones: 21.5 cm de alto × 15.5 cm de ancho
- Encuadernación: Tapa dura
- Plaza de edición: Bilbao
- Precio aproximado: 18,00 € (puede variar según tienda)
Sobre su autor.
Ramón Boldú Salvador nació en 1951 en Tarroja de Segarra, un pequeño municipio de Lérida, y se mudó con su familia a Barcelona cuando era niño. Allí creció devorando tebeos de todo tipo, desde el humor de Anacleto, agente secreto, hasta las aventuras de Corto Maltés o Tintín. Esa mezcla de influencias, entre lo popular y lo sofisticado, marcaría su mirada como narrador gráfico. A los trece años ya enviaba páginas a revistas y, en la década de los setenta, se abrió camino en publicaciones de destape como Lib, donde firmó series como «Mi pareja» o «Los Sexcéntricos», en las que combinaba erotismo y sátira social.
Su trayectoria lo llevó a colaborar con cabeceras tan dispares como El Jueves o la irreverente francesa Hara-Kiri, y a dirigir revistas como El Víbora, donde, en 1988, comenzó a serializar las peripecias de Mario Gamma, el Griego. Sin embargo, en 1990 dio un gran giro al decidir convertir su propia vida en la materia prima de sus cómics. Obras como Bohemio pero abstemio o Memorias de un hombre de segunda mano consolidaron su reputación como pionero del cómic autobiográfico en España, un género con pocos referentes en aquel momento.
Boldú no ha tenido reparos en abordar episodios íntimos, incómodos o directamente extravagantes, siempre con un humor ácido y un dibujo ágil y cargado de detalles. Incluso ha incursionado en terrenos insólitos, como su trabajo como guionista para la película porno «The Uranus Experiment», en el año 2000; una experiencia que también acabaría filtrándose en sus viñetas. Con la llegada del nuevo siglo, su alianza con Astiberri Ediciones le permitió publicar títulos como «El arte de criar malvas», «Sexo, amor y pistachos» o «Los guionistas nunca ligan», todos ellos impregnados de su estilo confesional y su gusto por lo surrealista.
En «Perdidos por el más allá», su tetralogía más reciente, Boldú sigue explorando esa frontera difusa entre realidad y ficción, poblada de personajes excéntricos y situaciones que parecen imposibles, aunque él insiste en presentarlas como verídicas. Su obra, a medio camino entre la crónica personal y la farsa, ha hecho que muchos lo comparen con Harvey Pekar; sin embargo, su tono mediterráneo y su ironía lo convierten en una voz única dentro del cómic europeo.

Más información:
- Ramón Boldú – Wikipedia, la enciclopedia libre.
- Perdidos por el más allá::Astiberri Ediciones.
- PERDIDOS POR EL MAS ALLA 1 | Ramón Boldú | Casa del Libro.
- Otra lectura recomendada.
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