«La Gran Guerra» película de Mario Monicelli: cuando la comedia se atrinchera en la tragedia.

"La gran guerra" (1959). Película recomendada. Blog de Rafael Ramírez.

«La gran guerra» (título original: La grande guerra) se estrenó en 1959 y es una tragicomedia sobre la Primera Guerra Mundial dirigida por Mario Monicelli. Producida entre Italia y Francia, la película reúne a dos grandes del cine italiano: Vittorio Gassman y Alberto Sordi, junto a Silvana Mangano, en un reparto que equilibra la ligereza de la comedia con la crudeza bélica.

La acción se sitúa en 1916, cuando los reclutas Oreste Jacovacci (Sordi) y Giovanni Busacca (Gassman) llegan al frente italiano. Cobardes por naturaleza, intentan burlar las trincheras y aferrarse a la supervivencia; sin embargo, su periplo —desde misiones como mensajeros hasta su captura por los austríacos— los transforma en ambiguas figuras de heroísmo y amistad a prueba de metralla.

Monicelli imprime un tono tragicómico que rivaliza con la solemnidad épica tradicional: la música de Nino Rota subraya tanto los momentos de alivio como el abatimiento, y la fotografía en blanco y negro de Giuseppe Rotunno y su equipo recrea la atmósfera de desolación de los paisajes del Piave y los rostros de sus protagonistas.

La película fue reconocida casi de inmediato: León de Oro en Venecia en 1959, nominación al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa y sendos premios David di Donatello a la mejor interpretación para Gassman y Sordi, además del premio Nastro d’Argento para Sordi como mejor actor y otra mención a la escenografía en 1960.

Aunque exige paciencia por su duración de dos horas y cuarto, la película sigue viva en ciclos de cine y plataformas de streaming especializadas, donde una restauración reciente muestra con nitidez su mezcla de humor corrosivo y dolorosa honestidad. Si te atraen los relatos de amistad inesperada bajo un fuego implacable o el cine que sepulta el mito del soldado heroico, La gran guerra es un clásico que va más allá de la épica para indagar en la fragilidad humana.

Detrás de «La gran guerra».

El rodaje se llevó a cabo en varios rincones de Friuli-Venezia Giulia y Trentino: las plazas y calles de Palmanova y Venzone, los interiores del Grand Hotel de Dobbiaco, el histórico fuerte de Landro y las granjas de Nespoledo en Lestizza, todos ellos repintados para evocar las trincheras y los pueblos arrasados de 1916.

Antes del estreno, Dino De Laurentiis exigió suprimir una secuencia en la que un pelotón de prostitutas llegaba en camión militar a la «retaguardia» junto a Costantina. El pasaporte de censura llevó a recortar aquella visita festiva al pueblo bajo fuego enemigo en el guion.

En Italia, hablar de la Gran Guerra era casi tabú, y cuando Monicelli anunció el proyecto, se desató una pequeña campaña pública en su contra, ya que el recuerdo de las 600 000 bajas italianas era doloroso y muchos consideraban que la película era un rescoldo innecesario de viejas heridas. Monicelli defendió su propuesta ante productores y políticos para insistir en el tono tragicómico que hoy celebramos.

Otro frente de batalla se abrió en el montaje final. Dino De Laurentiis quería un desenlace más ligero, pero Monicelli luchó para mantener ese plano definitivo en el que Oreste y Giovanni aparecen tendidos entre los disparos. Ese plano fue la concesión absoluta al realismo brutal que corona la historia.

Cartel de "La gran guerra" (1959). Película recomendada. Blog de Rafael Ramírez.
Cartel de «La gran guerra» (1959). Película recomendada. Blog de Rafael Ramírez.

Crítica cinematográfica.

«La gran guerra» se sitúa en esa singular órbita donde el humor y la tragedia se entrelazan hasta volverse prácticamente indistinguibles. Monicelli rechaza la épica grandilocuente para mostrarnos la brutal rutina de un frente italiano en 1916, donde las risas nerviosas a veces son el único antídoto contra el miedo y la muerte. Desde el principio, el tono tragicómico golpea con fuerza: no se trata de héroes elevados, sino de dos cobardes a la deriva, aferrados a la supervivencia con la misma terquedad con la que los comisarios militares reparten órdenes inútiles.

Oreste Jacovacci y Giovanni Busacca, interpretados con una química impecable por Alberto Sordi y Vittorio Gassman, respectivamente, son el corazón palpitante de la película. Sordi aporta su ingenio cortesano; es un antihéroe atolondrado que esconde un instinto de supervivencia feroz, mientras que Gassman encarna la melancolía del joven campesino llevado a un escenario que no comprende. Esa tensión entre la comicidad de sus diálogos y su mirada perdida en medio del barro traza un profundo arco de transformación, en el que la valentía surge casi de casualidad, como un destello frente al absurdo colectivo.

En lo visual, Giuseppe Rotunno explora el blanco y negro con elegancia áspera: los claroscuros de las trincheras, el plumaje de la niebla sobre el Piave, los rostros harapientos captados en primer plano. Cada plano evoca desolación, pero la cámara de Monicelli nunca abandona la cercanía con sus personajes: estamos junto a ellos, sintiendo el traqueteo de los cañones y el crujir de la camaradería que se forja bajo el fuego.

Nino Rota refuerza esta ambivalencia tonal: por un lado, hay marchas militares y fanfarrias que revientan la pantalla; por otro, encontramos pasajes introspectivos en los que el piano y la trompeta se convierten en una voz de esperanza lánguida. Esta dualidad sonora se funde con el guion para recordarnos que incluso la guerra tiene momentos de inquietante belleza.

La duración, algo más de dos horas, puede resultar densa en algunos momentos de la segunda mitad, especialmente cuando Monicelli alarga ciertas secuencias de asedio o de diálogo íntimo. Es probable que algunos espectadores echen en falta un montaje más ágil tras el poderoso prólogo, pero esa misma parsimonia permite saborear el peso de cada silencio y de cada amistad forjada con balas de fogueo.

Si acaso cabe alguna crítica, sería el equilibrio extremo: el paso de la carcajada al llanto es tan abrupto que, en ocasiones, descoloca. Pero es precisamente ese vértigo emocional el que redefine la película como un testimonio humano antes que una mera anécdota bélica. La gran guerra no perdona el heroísmo estereotipado y, al destruirlo, nos regala un retrato casi documental de la condición humana bajo artillería.

A día de hoy, sigue resonando como un canto antagónico: nos divierte, nos conmueve y, sobre todo, nos obliga a preguntarnos por el sentido de la guerra y la amistad que florece entre la metralla. Es un clásico imprescindible para entender hasta qué punto el cine puede ser despiadado y compasivo al mismo tiempo.

Escena de "La gran guerra" (1959). Película recomendada. Blog de Rafael Ramírez.
Escena de «La gran guerra» (1959). Película recomendada. Blog de Rafael Ramírez.

Ficha técnica de la película.

  • Título original: La grande guerra
  • Año de estreno: 1959
  • Duración: 135 minutos
  • País: Italia (coproducción con Francia)
  • Dirección: Mario Monicelli
  • Guion: Mario Monicelli, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni, Agenore Incrocci
  • Producción: Dino De Laurentiis
  • Música: Nino Rota
  • Fotografía: Giuseppe Rotunno, Giuseppe Serrandi, Leonida Barboni, Roberto Gerardi (blanco y negro)
  • Montaje: Adriana Novelli
  • Vestuario: Danilo Donati
  • Reparto principal:
    • Alberto Sordi como Oreste Jacovacci
    • Vittorio Gassman como Giovanni Busacca
    • Silvana Mangano como Costantina
    • Folco Lulli, Bernard Blier, Romolo Valli, Vittorio Sanipoli, entre otros
  • Género: Comedia dramática, bélico
  • Idioma original: Italiano
  • Productoras: Dino de Laurentiis Cinematografica, Gray-Film
  • Distribución: Dino de Laurentiis Cinematografica
Escena de "La gran guerra" (1959). Película recomendada. Blog de Rafael Ramírez.
Escena de «La gran guerra» (1959). Película recomendada. Blog de Rafael Ramírez.

Tráiler de «La gran guerra»(inglés).

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