Una idea hermosa y con mucha poética material es convertir las chapas en pequeños amuletos de luz, algo a medio camino entre talismán doméstico y microescultura.
“Constelación de chapas”.
La propuesta es sencilla, pero tiene alma: crear una constelación mural usando chapas de cerveza o refresco, cada una transformada en «estrella» mediante color, relieve y disposición.
Cómo se construye la pieza.
- Aplana ligeramente algunas chapas y deja otras con su forma original, para que haya variedad de volumen.
- Píntalas con esmaltes metálicos de colores como el oro viejo, el azul ultramar, el cobre o el blanco nacarado. El metal responde muy bien a estos tonos.
- Perfora discretamente un borde para poder colgarlas con hilo fino, alambre o incluso pegarlas sobre una base rígida.
- Organiza las chapas en un patrón que recuerde a una constelación real (Orión, Casiopea o la Cruz del Sur) o inventa la tuya.
- Añade un toque simbólico: en algunas chapas puedes escribir palabras breves —“luz”, “memoria”, “sur”, “brisa”— como si fueran estrellas que hablan.
El resultado.
Una pieza que combina reciclaje, artesanía y poesía visual: un mapa íntimo compuesto por objetos cotidianos que recuperan su brillo. Algo que, colgado en una pared, funciona como cuadro, escultura y relato al mismo tiempo.
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